Fecha de publicación: 17 de enero de 2024
Introducción
¿Qué entendemos realmente al hablar de narrativa? ¿A qué
nos referimos al mencionar el "relato", a veces de manera despectiva,
como una interpretación distorsionada de la realidad? Estas preguntas pueden
resultar desafiantes para una persona promedio. Si consideramos la narrativa
como la forma de comunicar, interpretar y comprender la realidad, nos damos
cuenta de que es el medio a través del cual procesamos la información cruda, como
hechos y cifras, para construir y expresar nuestra percepción.
Sin embargo, surge la interrogante: ¿Qué clase de hechos?
¿Qué tipo de realidad? ¿En qué fundamentamos nuestras afirmaciones sobre lo que
sucede? En la actualidad, caracterizada por cambios vertiginosos, el acto de
informarse y leer para formar una opinión ha cedido terreno al concepto de
consumo cultural. La inmediatez prevalece, dando lugar a lo breve, al impacto
rápido en los sentidos y a extractos sintéticos de los eventos. Todo se sumerge
en un constante "ahora", perdiendo de vista las causas y,
posteriormente, las consecuencias.
La narrativa asume entonces la crucial tarea de tomar los
hechos y transformarlos en un relato cuyo propósito es explicar de manera
empática, humana y cercana las acciones en las que las personas desenvuelven
sus vidas. Surge entonces la cuestión: ¿es la narrativa un proceso imparcial de
interpretación de la realidad y los hechos, o puede convertirse en un fin en sí
misma?
La respuesta a estas interrogantes adquiere una
relevancia crucial en nuestra era actual, donde la información y las narrativas
no solo moldean nuestras percepciones individuales, sino que también juegan un
papel fundamental en la configuración de la opinión pública y en la
construcción colectiva del significado de los eventos.
En este breve ensayo, efectuaré un contrapunto entre el
libro "Hambre" de Martín Caparrós y la película "Shattered
Glass", con el objetivo de mostrar la función de la narrativa en la
sociedad contemporánea. Me enfocaré en cómo la narrativa puede servir para
comunicar la verdad de los hechos y cómo, a veces, puede eclipsar la búsqueda
imparcial de la verdad.
La
importancia de las narrativas
Martín Caparrós nos brinda una muestra magistral de cómo
la narrativa puede abordar el tema del hambre y sus dimensiones históricas,
políticas, económicas y sociales. Expone cómo el hambre afecta a millones de
personas en el mundo, pero también destaca su potencial como oportunidad para
generar cambios y solidaridad.
El autor plantea cuestionamientos cruciales sobre la narrativa y cómo abordar un tema tan desafiante como el hambre. En su libro pregunta: "¿Cómo contar tanta miseria sin caer en el miserabilismo, en el uso lacrimógeno del dolor ajeno? Y, quizás antes: ¿por qué contar tanta miseria? Muy a menudo, ¿contar la miseria es un modo de usarla?" (Caparrós, 2014, pág.11). Más adelante se cuestiona: “¿cómo pelear contra la degradación de las palabras? Las palabras «millones-de-personas-pasan-hambre» deberían significar algo, causar algo, producir ciertas reacciones. Pero, en general, las palabras ya no hacen esas cosas. Algo pasaría, quizá, si pudiéramos devolverles sentido a las palabras.” (Caparrós, 2014, pág.11).
Este cuestionamiento es un llamado claro y potente a la
acción, que se refleja en el desarrollo del libro a lo largo de sus capítulos,
exhibiendo el retrato humano y vívido de aquellos que sufren el hambre junto
con datos duros y el contexto histórico, social y político-económico de los
países involucrados.
La forma en que Caparrós narra es, en muchos sentidos,
más efectiva en términos de comprensión y retención para los lectores que un
informe técnico frío e impersonal sobre el mismo tema. Su pluma valiente y
genial da sentido a la tragedia humana y social que es el hambre, expresando de
manera positiva una narrativa enfocada en informar de forma honesta y
comprometida.
Efectos
de las narrativas
Hemos observado que una narrativa honesta y creativa
beneficia a la sociedad con la verdad. No obstante, ¿qué sucede cuando la
narrativa se convierte en un fin en sí misma, como ocurre con el protagonista
de "Shattered Glass", quien crea historias impactantes, humanas e
inesperadas que son, en realidad, una creación del periodista o sirven a otros
fines ajenos a la comunicación de un hecho específico?
En nuestros tiempos, elementos comunicativos y sociales
como las "fake news", el negacionismo y la posverdad construyen y
comunican la realidad no basada en hechos objetivos, sino en emociones,
creencias, intereses o ideologías de quienes las producen o consumen. Estos
relatos se entrelazan para generar narrativas que adhieren a agendas políticas,
económicas e incluso criminales, buscando no comunicar la verdad subyacente en
los hechos, sino apelar a las emociones y creencias personales de los
receptores, generando una visión restringida y parcial de los acontecimientos.
Los efectos de estas narrativas son de suma importancia
en nuestros días, ya que guían la opinión pública hacia comportamientos
específicos y generan pensamientos que pueden redundar en beneficios o causar
conflictos y rupturas sociales de consecuencias incalculables para sociedades y
naciones enteras.
Conclusión
Las narrativas ejercen una influencia profunda tanto en
los emisores como en los receptores, dando forma a aspectos como el sentido, la
identidad, el conocimiento, la persuasión y la movilización. La valoración de
estos efectos a nivel individual puede ser subjetiva, pero sus consecuencias,
que van desde la esperanza hasta acuerdos políticos, concordia social, descontento
y alzamientos, así como la sensación de miedo y pesimismo, son tangibles para
la sociedad, impactando en su día a día.
El acto de contar una historia emocionante no es simplemente un parámetro estético; más bien, es un proceso mediado por el periodista o comunicador. Este individuo se convierte en la última instancia que decide qué relatar y cómo hacerlo. Aunque aquel que relata actúa como intermediario, un puente que nos conecta con la verdad, es esencial recordar que la verdad última reside en las personas.
Como destaca Stephen Glass, de manera paradójica
considerando su actuar como periodista, al principio de la película
"Shattered Glass": “Yo grabo lo
que la gente hace. Busco las causas de emociones, temores… y eso es lo que
escribo. Así, es la gente la que cuenta la historia” (Shattered Glass,
2003, 00:01:56).
En última instancia, las narrativas se convierten en el
lente a través del cual vemos y comprendemos el mundo, moldeando nuestras
percepciones y acciones. Su poder radica no solo en la capacidad de contar
historias convincentes, sino en la responsabilidad de los comunicadores de ser
guardianes de la verdad, construyendo puentes hacia la comprensión compartida y
la verdad colectiva en nuestra sociedad en constante evolución.


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