Por Daniel Olivero González Actualizado: Abril 2026 (Publicado originalmente: Agosto 2025) A un año de su entrada en vigor, la Ley 21.643 divide aguas. En los pasillos se escucha el mismo murmullo: “¡Ten cuidado, que te pueden aplicar la Ley Karin!” ; y la discusión se tensa desde la primera línea. “Hoy todo se puede malentender”, advierte Christian Pedraza, gerente de operaciones. Para la docente María José Carrasco, en cambio, “la ley está bien diseñada”. La norma modificó el Código del Trabajo y puso negro sobre blanco exigencias que antes quedaban a la buena voluntad: protocolos obligatorios, equipos designados y canales formales de denuncia. Es decir, menos discrecionalidad y más procedimiento. Cifras del primer año: 44.212 denuncias Los números ayudan a dimensionar: entre agosto de 2024 y junio de 2025, la Dirección del Trabajo (DT) registró 44.212 denuncias . Sin embargo, solo el 21,3% se comprobó como acoso bajo la ley...
Vivimos en una época en la que la información abunda, pero la atención se convierte en el recurso más escaso. Herbert Simon lo dijo con lucidez: en un mundo saturado de datos, la atención humana se vuelve la moneda de cambio. Cada notificación, cada titular y cada tuit compiten por segundos de nuestra concentración. Ahí está el reto para periodistas y medios: captar y retener atención en un entorno hipercompetitivo. De la élite al “todos somos autores” Durante décadas, la distribución de información estuvo en manos de unos pocos. Las élites y los expertos marcaban la pauta, y el público se conformaba con lo que llegaba a los kioscos o al noticiario. Hoy la democratización de la comunicación es un hecho. Gracias a internet y a la “magia” de un clic, cualquiera puede publicar y encontrar su audiencia. Clay Shirky lo resumió sin anestesia: “Publicar ya no es un trabajo: es un botón.” Esa simple verdad reconfi...