Los ojos oscuros y la sonrisa radiante contrastan con su tez clara, la cual está enmarcada por una larga melena oscura y desordenada. Consciente de la impresión que causa, muestra una sonrisa que rivalizaría con la de cualquier modelo publicitario de pasta dental.
El ritual de los fines de semana comienza con una sesión de “selfies” y termina con una transmisión en vivo en sus redes sociales. Él declara, convencido, que compartir sus vivencias deportivas contribuye a aumentar sus seguidores…
A simple vista, podría parecer que Andrés es una persona superficial y egocéntrica, y en parte, eso es cierto. Sin embargo, hay mucho más detrás de esa fachada.
Podríamos decir que él es un sobreviviente. De la adversidad y de su propia insensatez. A los 44 años, conserva actitudes propias de un adolescente, casi ingenuas. Es un ferviente admirador de Iron Man y Batman, y no duda en vestir camisetas estampadas con las imágenes de sus héroes favoritos.
Es fácil deducir que este tipo de actitudes no son compatibles con relaciones sentimentales maduras y estables. Por ello es frecuente oírle lamentarse de “las tóxicas”, es decir, mujeres que no comprenden que su actitud jovial y despreocupada no es una forma de evitar el compromiso, sino todo lo contrario: es su manera de encontrar la felicidad y mantener vivo al niño que lleva dentro.
Un niño de 44 años.
Fuente: Instagram @lordstark

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