Por Daniel Olivero González
Augusto Pinochet gobernó Chile durante 17 años, entre 1973 y 1990, tras el golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende. Su figura sigue generando debate, no solo por lo que hizo, sino por cómo lo hizo. ¿Qué tipo de poder utilizó para mantenerse tanto tiempo al mando de un país que vivía entre el miedo, el orden forzado y una profunda transformación económica?
Para entenderlo, hay que mirar más allá del uniforme y las cadenas nacionales. Pinochet no solo impuso su autoridad con la fuerza de las armas. Tuvo la capacidad de mover distintos tipos de poder, desde el legal hasta el simbólico y usarlos en dosis calculadas. Aquí revisamos algunas de esas herramientas.
El poder se viste de legalidad
Aunque llegó al poder por la fuerza, una de sus primeras jugadas fue autoproclamarse jefe de la Junta Militar y, poco después, Presidente de la República. Pero no se conformó con eso. En 1980 promovió una nueva Constitución que buscaba institucionalizar su régimen. El texto, aprobado en un cuestionado plebiscito, le otorgó un marco de legalidad que extendía su mandato y concentraba atribuciones en su persona. Famosos fueron los 24 artículos transitorios que le permitieron ejercer un poder casi absoluto. Gracias a la nueva Constitución el dictador se convirtió en presidente “constitucional”.
Portada de la Constitución Política de 1980
El poder del miedo
Si hay algo que caracterizó su gobierno fue la represión. Con apoyo de las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia (DINA y su sucesora, la CNI) y una maquinaria de vigilancia, miles de chilenos fueron perseguidos, detenidos, torturados o desaparecidos. Se instauró un clima de terror que desactivó cualquier intento de resistencia. El miedo, silencioso pero omnipresente, fue uno de los pilares de su control. DEfigie del escudo de la Dirección de Inteligencia Nacionak (DINA), Este organismo dirigido por el coronel Manuel Contreras, se encargó con éxito de la represión y exterminio de los cuadros de los partidos de izquierda,
El poder del premio
Mientras tanto, ciertos sectores económicos comenzaron a recibir las recompensas del nuevo
modelo económico. Inspirado en las ideas de los “Chicago Boys”, el régimen privatizó empresas públicas, liberalizó el mercado y dejó en manos del capital privado áreas clave del país. Los grandes empresarios y sus grupos económicos obtuvieron grandes beneficios. A cambio, apoyaron —o al menos no cuestionaron— al régimen."El ladrillo" es el nombre de un libro de economía chilena que estableció las bases
del sistema neoliberal implementado durante la dictadura militar.
La información es poder
Pinochet también entendió que quien controla la información, controla parte importante del poder. Durante su gobierno, los medios fueron censurados, la prensa crítica fue silenciada y se construyó una narrativa oficialista que mostraba al país como una nación ordenada y en progreso. La televisión, en especial, fue una vitrina cuidadosamente cuidada donde todo parecía funcionar.
La Franja del Sí, para el plebiscito de 1988 muestra el relato de un país "ganador"
gracias a la conducción de Pinochet.
Titular del diario La Segunda refiriéndose a la muerte de militantes del MIR.
Las muertes fueron responsabilidad de la DINA en el marco de la operación Colombo.
El poder del saber técnico
La economía quedó en manos de expertos, los "Chicago Boys" tecnócratas formados en la Universidad de Chicago, siguiendo las ideas de las teorías económicas de Milton Friedman y otros pensadores afines. Al amparo de Pinochet, impulsaron reformas radicales que transformaron por completo la estructura económica y social del país. Fueron pioneros en aplicar la política de Schock para controlar la inflación, y en liberalizar casi todas las áreas productivas del país. Chile creció, pero también se empobreció en muchos sectores. Se disparó la desigualdad, el desempleo estructural y se debilitó el rol del Estado. El costo de la estabilidad macroeconómica fue una sociedad más fragmentada y vulnerable.
Pinochet en una reunión con varios destacados economistas conocidos como los "Chicago Boys". Se aprecia a Sergio de Castro, ministro de Hacienda y uno de los principales responsables de la implantación en Chile del modelo económico neoliberal.
El poder del símbolo
A pesar de su legado de violaciones a los derechos humanos, existen personas y grupos que lo vieron y aún lo ven, como un líder fuerte que salvó a Chile del comunismo y sentó las bases del desarrollo económico. Muchas personas lo consideran un referente. Lo ven como el hombre que salvó a Chile del comunismo y sentó las bases del modelo económico actual. Para sus seguidores, Pinochet encarna el orden, la mano dura y el progreso. Esa figura simbólica, construida a lo largo de su mandato y mantenida por ciertos sectores, sigue viva en la memoria colectiva.
Un poder que sigue generando ruido
El régimen de Pinochet no solo fue coerción y opresión. Fue capaz de obtener y mantenerse en el poder durante 17 años, sin considerar que continuó como Comandante en jefe del Ejercito hasta 1998. Un caso excepcional, si consideramos el destino de otros dictadores de la época.
Pinochet hizo uso de todas las formas de poder a su alcance. Desde la represión brutal hasta la manipulación mediática, pasando por la legalidad forzada y las recompensas económicas. Esa combinación funcional de los distintos tipos de poderes dejó un legado histórico al país, que aún hoy, continúa generando debate y controversia sobre los costos y consecuencias de su gobierno.
Referencias y fuentes:
1. El poder que se viste de legalidad
Const. Política de la República de Chile (1980). Texto original disponible en Biblioteca del Congreso Nacional (BCN):
https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=242302
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2. El poder del miedo
Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig). (1991).
https://www.archivomuseodelamemoria.cl/index.php/Detalle/objects/4500
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3. El poder del premio
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4. El poder de la información
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